Este rincón protegido de la costa sur penetra una milla en el mar y guarda una asombrosa riqueza ecológica, con acantilados espectaculares, especies en peligro de extinción y grutas submarinas donde florece la vida marina. Un santuario natural que se despliega entre el cielo, la tierra y el agua.
Entre acantilados salvajes y aguas transparentes, la costa de Granada esconde rincones mágicos donde el Mediterráneo muestra su cara más auténtica y variada.