El Festival Sexi Firmum Iulium: Un Viaje Teatral desde las Raíces Escolares hasta las Grandes Producciones
Almuñécar, la antigua Sexi Firmum Iulium, no solo guarda en su suelo el legado de fenicios, romanos y árabes, sino que desde el año 2000 celebra un festival que respira ese mismo espíritu clásico. El Festival de Teatro Grecolatino Sexi Firmum Iulium nació con una misión clara: convertirse en una ventana para que los jóvenes andaluces descubrieran el impresionante patrimonio arqueológico de la localidad a través de la magia del teatro.
Sus primeras ediciones (2001, 2002, 2004) fueron un éxito rotundo. Centros educativos de toda Andalucía abarrotaban la ciudad y el aforo disponible para las representaciones, demostrando el hambre de cultura clásica y de experiencias educativas vivas. El festival se consolidó como una cita ineludible, donde grupos juveniles especializados, y algunos profesionales, daban vida a los mitos y comedias de Grecia y Roma frente a un público entregado.
Un Renacimiento con Estrellas
El festival experimentó un giro trascendental a partir de 2012. Bajo un nuevo impulso de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Almuñécar, el evento evolucionó. Manteniendo su esencia como plataforma para el teatro no profesional, dio un salto de calidad al incorporar a grandes figuras y compañías profesionales del circuito nacional.
Así, el acueducto romano y otros emblemáticos espacios sexitanos se convirtieron en el escenario perfecto para leyendas como Rafael Álvarez "El Brujo" con las vicisitudes de Ulises, o para las actuaciones hilarantes de Anabel Alonso y Pepón Nieto en El Eunuco de Terencio. Producciones de la talla de El Cerco de Numancia por Producciones Verbo elevaron el listón, fusionando el patrimonio histórico con el talento de primer nivel y amplificando la repercusión del festival.
Cartel de Excepción para una Nueva Edición
La próxima edición del festival promete ser espectacular, con un cartel que rivaliza con los grandes festivales de teatro clásico del país. Destacan varios estrenos absolutos que llegarán directamente desde Mérida y Madrid a Almuñécar.
La Comedia de la Cestilla (Cistellaria) de Plauto (Jueves 4 de septiembre)
Por la joven compañía Arthistrión Teatro, dirigida por Susana Verdú. Esta adaptación traslada la deliciosa trama de amores y enredos de Plauto al Siglo de Oro español, utilizando máscaras de la Comedia del Arte. Una propuesta fresca y apasionada sobre el triunfo del amor juvenil frente a la conveniencia social.
Electra de Eduardo Galán (Viernes 5 de septiembre)
Un estreno del Festival de Mérida 2025 que llega a Almuñécar. Con la dirección de Lautaro Perotti y un reparto encabezado por María León y Elisa Matilla, esta obra profundiza en la oscura tragedia de los Atridas. Electra, consumida por el dolor y la rabia tras el asesinato de su padre Agamenón, urde junto a su hermano Orestes una venganza que sacudirá los cimientos de Micenas.
Los Hermanos de Terencio (Sábado 6 de septiembre)
Otro estreno en Mérida 2025 que se podrá ver en Almuñécar. Dirigida por Chiqui Carabante y con un elenco cómico de lujo como Pepón Nieto y Eva Isanta, esta comedia plantea un debate aún vigente: ¿Qué educación es mejor, la estricta o la permisiva? Una obra llena de equívocos, enredos amorosos y final feliz que cuestiona con humor los rígidos principios.
Orestíada de Esquilo (Domingo 7 de septiembre)
Un proyecto de ambición monumental. Bajo la dirección de Ernesto Caballero y con Marta Poveda en el reparto, este estreno del Teatro de la Abadía de Madrid adapta la trilogía griega que marca el nacimiento de la justicia civil frente a la venganza tribal. Un puente entre el mito ancestral y nuestra realidad actual, que explora los ciclos de violencia y la necesidad de pactos sociales.
El Festival Sexi Firmum Iulium es mucho más que un ciclo de teatro. Es un viaje en el tiempo que invita a pasear entre restos arqueológicos milenarios mientras las voces de Agamenón, Electra o los esclavos de Plauto resuenan en el aire, confirmando que las pasiones, risas y dilemas de la Antigüedad clásica siguen, dos mil años después, más vivos que nunca.